cuándo visitar Península Valdés

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Aunque sería injusto reducir la Península Valdés a sus ballenas, ellas son, sin duda, su razón de ser. Por ello, cualquier visita a la zona debe ser planeada en función del calendario de los cetáceos. Las ballenas suelen llegar a la región en mayo y se marchan a principios de diciembre. Pero es importante entender que ni este es un calendario rígido (hay años en los que las ballenas llegan antes, años en los que llegan después) ni todas las ballenas llegan y se marchan al mismo tiempo. Comienzan a llegar unas pocas, hasta llegar al apogeo; de la misma forma, las ballenas se van yendo poco a poco.

En 2007 llegaron muchísimas ballenas, más de un millar. Llegaron pronto y se fueron pronto. A finales de octubre ya se habían ido bastantes y a mitades de noviembre ya no había ballenas en la región. En otros años se han llegado a ver ballenas en diciembre.

Entre junio y octubre seguro que vais a encontrar ballenas en la Península. En mayo es muy probable que también, y de hecho nos contaron que su comportamiento en esa época es espectacular, con constantes saltos fuera del agua.

Si queréis combinar las ballenas con los pingüinos de Punta Tombo, no tenéis mucho margen de maniobra. Los pingüinos llegan en septiembre, lo que da únicamente dos meses de ballenas y pingüinos al mismo tiempo. El que quiera ver la pingüinera en su mayor esplendor, no va a ver ballenas.