excursiones en Península Valdés

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PUNTA TOMBO

Al sur de Trelew, dentro de una propiedad privada, se encuentra el área protegida de Punta Tombo, que contiene una célebre pingüinera que en el momento culminante de la temporada llega a albergar a casi un millón de pingüinos de Magallanes.

Hay tres formas de ir a la pingüinera:

  • en una excursión organizada, saliendo de Puerto Madryn o de Trelew. Ellos te llevan, ellos te traen, no te tienes que preocupar con nada. El único inconveniente es que ellos determinan cuánto tiempo puedes quedarte en la pingüinera.
  • en un coche alquilado. La mayoría de la carretera hasta la pingüinera está asfaltada. Las máquinas están trabajando para llevar el asfalto hasta la entrada de la estancia en la que se encuentra la pingüinera. Quedan aproximadamente 35 kilómetros del peor ripio que nos encontramos en toda la Patagonia, con pedruscos sueltos de gran tamaño. Nos pareció la carretera en la que el riesgo de tener el limpiaparabrisas roto por una piedra lanzada por otro vehículo era más alto.
  • alquilando un coche con conductor, que es lo que hicimos nosotros, ante el recelo que nos producía conducir por el ripio. Pagamos AR$300 para tener a un conductor con su vehículo a nuestra disposición durante 10 horas (salimos de Trelew a las 7 de la mañana, a la vuelta nos dejaron en Puerto Madryn). Creo que podríamos haber regateado el precio, porque al fin y al cabo solo fuimos a la pingüinera, donde estuvimos muchísimo tiempo. Pero bueno, no sufrimos con la carretera (cualquier daño al vehículo corría por cuenta del conductor).

Desde Trelew se tarda aproximadamente una hora y media en llegar a la pingüinera. Desde Puerto Madryn, una hora más – a no ser que el vehículo circule a una velocidad muy superior a la permitida, como parece ser la norma -.

Como teníamos nuestro propio vehículo a nuestra disposición, nos plantamos en la pingüinera muy temprano, cuando todavía no había llegado nadie a la reserva. Eso nos dio aproximadamente un par de horas de convivencia en solitario con los pingüinos, que a la luz de lo que vino después (hordas y hordas de turistas y escolares), fue una decisión más que sabia.

En el camino, nos encontramos con varias manadas de guanacos pastando plácidamente al lado de la pista. El guanaco es un animal arisco que huye en cuanto detecta la presencia humana. Aquí en Punta Tombo nos encontramos con los guanacos más human-friendly de toda la Patagonia, probablemente por estar acostumbrados a la presencia diaria de visitantes.

guanacos

Después de la emoción de ver tantos guanacos (veríamos muchos más en la pingüinera), llegamos a la entrada de la reserva. Hay que pagar AR$30 para entrar (como casi todas las cosas buenas en la vida duran poco, abolieron el descuento que existía para residentes en el Mercosur – ¡viva la integración regional!-).

guanaco
guanaco

El recorrido dentro de la pingüinera es bastante extenso, y el sendero está bien delimitado, para evitar que las personas se salgan del mismo y acaben pisando en algún nido de pingüino.

Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin

Los pingüinos de Magallanes construyen sus nidos en la tierra, aprovechando agujeros en el suelo o debajo de arbustos. La pingüinera es tan extensa que muchos animales tienen que recorrer más de 1 kilómetro desde su nido para poder llegar al mar.

Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin

Los pingüinos tienen preferencia, como nos recuerda una señal de tráfico, y para evitar interferir con sus caminos de paso hay algunas pasarelas. El encuentro con el primer pingüino, vagando torpemente por el camino, es emocionante.

"ceda el paso" / "give way"
Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin

En seguida a ese primer pingüino le sigue otro – que lleva ramitas para el nido -, luego una pareja, y después decenas, centenares y millares de ellos. Salen por todas partes.

Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin
Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin

Afirmar que la presencia humana no parece importarles lo más mínimo a los pingüinos sería faltar a la verdad. En general, la mayoría de los pingüinos se alejan discretamente de ti en cuanto de aproximas a ellos. Pero manteniendo una distancia prudencial, puedes observarlos sin que se molesten demasiado. Con un buen zoom puedes plasmar detalles de su vida, incluyendo los más indiscretos.

Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin
Pingüino de Magallanes / Magellanic Penguin

Pasamos tres horas en la pingüinera, y nos vamos cuando comienzan a llegar las furgonetas y los autobuses. Cuando entramos en la pingüinera parecía que ésta estaba despertando. A la salida, la actividad es mucho más febril y el campo se ha poblado de pingüinos. Ha sido una excursión deliciosa, y tan solo nos preguntamos cómo debe ser la colonia cuando esta se encuentra en todo su esplendor, en enero y febrero.

Pingüino de Magallanes / Magellanic PenguinPingüino de Magallanes / Magellanic Penguin

PENÍNSULA VALDÉS

Atención, las actividades relacionadas con los cetáceos están detalladas en la sección Ballenas de esta página.

Lobería, Puerto Pirámides

Además de Puerto Pirámides y el avistaje de ballenas, la Península Valdés ofrece otros puntos de interés que pueden ser visitados en un solo día. Existen tres formas de recorrer la Península:

  • en una excursión organizada. Si sale de Puerto Madryn, va a ser una carrera contrarreloj. Para llegar a Puerto Pirámides y hacer el avistaje de ballenas, primero, y para cubrir los distantes puntos de interés de la Península después.
  • alquilando un coche con guía. Se puede hacer a partir de Puerto Madryn o de Puerto Pirámides. Por AR$300 podéis tener un experto local a vuestra disposición.
  • en un coche alquilado. Al principio éramos reacios a recorrer la Península con nuestro propio coche – aunque fuera alquilado -. Nos habían metido el miedo en el cuerpo con el terrible estado del ripio en la Península, con la locura que era meterse solos a conducir por ella. Luego nos encontramos con el mejor ripio de toda la Patagonia y con un riesgo bastante menor que el que supone ir a Punta Tombo conduciendo.

Cielos patagónicos / Patagonian skies

El mayor riesgo en las pistas de la Península son los vándalos que conducen las furgonetas de las excursiones, a velocidades totalmente incompatibles con el ripio. Si la furgoneta pasa a tu lado y te rompe el limpiaparabrisas, el problema es tuyo. Es irónico porque supuestamente, para evitar el riesgo que supone conducir en la península, hay que contratar una excursión con esos animales.

Carretera de ripio

Eso sí, nos dijeron que si había llovido fuerte el día anterior, las pistas se convertían en un barrizal. No fue nuestro caso. Hicimos el recorrido en coche y nos alegramos mucho de ello, porque pudimos parar allí donde nos apetecía, aunque solo fuera para divertirnos con las maras, contemplar el alucinante cielo patagónico o la estela de tierra dejada por los coches que nos adelantaban.

Mara patagónica

Saliendo de Puerto Pirámides, la Península se puede recorrer tranquilamente en el día. En la entrada de la Península (hay que pagar AR$40 más AR$5 si vas con un coche alquilado) hay un centro de visitantes en el que os darán todo tipo de información sobre los puntos de interés de la Península y los recorridos que se pueden hacer, además de un mapa muy útil. Hay cuatro puntos principales de interés, todos en la costa oriental de la Península. Los he destacado en el siguiente mapa.


Visualizar Península Valdés – recorrido en un mapa más grande

PUNTA DELGADA. En la punta sur de la Península. Hay una colonia de elefantes marinos. Fue nuestra primera parada (77 kilómetros de ripio desde Puerto Pirámides, un poco menos de dos horas, con paradas para contemplar la fauna). La colonia de elefantes marinos se encuentra dentro de una propiedad particular, en la que hay un hotel con precios en dólares. Hay un mirador público para ver la colonia desde lo alto de un acantilado, pero el que quiera ver los elefantes de cerca, en la misma playa, se tiene que someter al chantaje que practican en el hotel.

Punta Delgada
elefante marino del sur / Southern elephant seal

Que básicamente consiste en: si quieres bajar a la playa, tienes que comer en el hotel. En cualquier otro horario, la colonia de elefantes es privilegio exclusivo (y así lo recalcó la antipática responsable que nos atendió) de los huéspedes del hotel. “Imagínese si dejamos que turistas que no están alojados bajen junto con los huéspedes a ver los elefantes”, nos dijo. Veo múltiples problemas con este planteamiento:

  • la Península Valdés es Patrimonio Mundial de la Humanidad, y se paga un valor alto (AR$40) para entrar en ella.
  • entendería que me dijeran, “si queréis bajar a la playa, hay que pagar tantos pesos porque hay que hacerlo con un guía”. Perfecto. Pero no, los elefantes marinos se han convertido en un instrumento de márketing del hotel. Solo los huéspedes pueden verlos en cualquier horario. El resto, tiene que hacer una cara comida en el hotel.
  • como veréis en el mapa, la Punta Delgada es el comienzo o el final de cualquier recorrido por la Península. Tener que quedarse a comer en el hotel supone dejar de ver otras partes de la Península.

Afortunadamente, tenemos un buen consejo para daros. Eliminad la Punta Delgada de vuestro recorrido por la Península. Id directamente de Puerto Pirámides o bien a la Punta Norte, o bien a la Punta Cantor/Caleta Valdés. En la Punta Cantor se puede bajar a la playa (sin entrar en ella) a ver la colonia de elefantes marinos que hay ahí, sin pagar absolutamente nada ni tener que hacer ninguna consumición en el restaurante. Que la Punta Delgada se quede con sus huéspedes exclusivos.

Nos irritó profundamente la actitud del hotel, porque en Puerto Pirámides nos habían informado que la política de acceso a la playa había cambiado, que ahora haciendo una consumición de AR$20 en el hotel ya tenías el acceso a la playa liberado. No hubo manera. Incluso un huésped norteamericano del hotel que habíamos conocido en Puerto Pirámides se interesó por nuestro caso y quiso llevarnos hasta la playa como amigos suyos. La responsable del hotel se negó a dejarnos pasar.

PUNTA CANTOR. En mitad de la costa oriental de la Península se encuentra la Punta Cantor, justo al lado de la estancia La Elvira. Existe un sistema de pasarelas que permite bajar hasta la playa y contemplar la colonia de elefantes marinos desde bastante cerca – aunque a una distancia prudencial de los colosos-.

elefante marino del sur / Southern elephant seal
elefante marino del sur / Southern elephant seal
elefante marino del sur / Southern elephant seal

Unos kilómetros más al norte existe una pequeña pingüinera que para el que haya visitado Punta Tombo no dirá mucho. Pero siempre es divertido e interesante parar un rato a contemplar los pingüinos.

pingüinera, Península Valdés

Estamos ya siguiendo la caleta Valdés, un larguísimo brazo de mar con muchos kilómetros de extensión.

Cielos patagónicos / Patagonian skies

PUNTA NORTE. Desgraciadamente, no conseguimos llegar hasta la Punta Norte. Teníamos que volver a Puerto Madryn a entregar el coche, y no nos podíamos arriesgar a perder el autobús de Buenos Aires. De haberlo sabido, no habríamos ido a la Punta Delgada para tener tiempo de visitar la Punta Norte, donde hay elefantes marinos, lobos de mar y, cuando la marea ha subido, y con mucha mucha suerte, orcas patrullando la costa en búsqueda de merienda.

Por lo que nos contaron, los recorridos de las excursiones que salen de Puerto Madryn son agotadores, muchísimas horas de ripio con paradas cortas. Si tenéis la oportunidad de recorrer la Península por vuestra cuenta (si os alojáis en Puerto Pirámides es una excursión deliciosa), os recomendamos que limitéis vuestro recorrido a la Punta Norte y la Punta Cantor. Vais a poder recorrer la Península con calma disfrutando al máximo de la naturaleza.